martes, 27 de febrero de 2018

La unión de un pueblo en torno a la imagen de un Cristo



Publicado en MOMENTO REVISTA No. 369, 4 Marzo 1993.

Tepexi de Rodríguez, Pue.-  Llegó el primer viernes de cuaresma y el inicio de las fiestas patronales en esta región de la Mixteca Poblana. La primera será en este lugar, donde se venera a la imagen del “Señor de Huajoyuca”.


El festejo inicia la noche del jueves con una impresionante procesión que parte de la Parroquia del Pueblo y recorre las principales calles durante toda la noche, hasta llegar a su lugar de partida.

Se calcula que en este acontecimiento han llegado a participar más de 10 mil personas, quienes con una vela o un ramo de flores en la mano, caminan a paso lento, siempre buscando ir lo más cerca posible del Santo Cristo.

Con cantos y rezos, música de viento y cohetes, las horas pasan… La gente dice “que el peso que sienten, quienes cargan al Señor de Huajoyuca durante la procesión, es de acuerdo a sus pecados”.


El nuevo día está por llegar, habrán pasado más de 12 horas. En la iglesia se cantarán las mañanitas y se escuchara misa, será entonces cuando se cumpla la tradición y empiece la fiesta profana.

Pero antes, se apreciará su arribo, la calle que conduce a la Parroquia es de subida, la imagen avanza al ritmo que los rayos del sol iluminan la torre del templo, hasta que el astro rey se muestra por completo al dar la bienvenida al Santo Cristo.

¿CÓMO SURGE ESTA TRADICIÓN DE UNION?

Eduardo Merlo Juárez, investigador del Centro Regional del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Puebla, en su libro “Los Popoloca, Tepeji el Viejo, un caso”, apunta que hacia el año de 1556 la tarea de evangelización y adoctrinamiento pasa de la orden Franciscana a manos de los frailes Dominicos, que en 1591 inician la construcción del monasterio y la reconstrucción de la primitiva ermita iniciada por los Franciscanos.


Explica, que “el nombre del Santo escogido por los Dominicos para patrón y protector del pueblo fue Santo Domingo de Guzmán, fundador de la orden, desconocemos si los Franciscanos eligieron alguno durante su estancia en Tepexi”.


El “Patrón Celeste” escogido para Tepexi, curiosamente no conserva tal lugar dentro de la devoción popular, pues años más tarde, al publicarse los milagros de un Santo Cristo venerado en la ermita de Huajoyucan, que era visita de Tepexi, se le traslado (el 8 de mayo de 1806) solemnemente a la cabecera, colocándose en una capilla lateral de la iglesia mayor, encontrándose como verdadero protector del pueblo y estableciéndose su festividad el primer viernes de cuaresma.

La festividad de Santo Domingo fue conmemorada solamente mientras los Dominicos permanecieron en el lugar, pues al pasar la iglesia a manos del clero secular, a finales del siglo XVIII, esto cayó en el olvido quedando solo la festividad del señor de Huajoyucan.


LA HISTORIA POPULAR SEÑALA…

El origen del Santo Patrón de Tepexi se basa en el relato, que de generación en generación se ha heredado y que hoy forma parte de la leyenda, que sin duda conforma la historia popular del “Señor de Huajoyuca”.

Así, se habla que a finales del siglo XVI, la imagen desembarcó en Acapulco, sin precisar su procedencia, ya que se menciona a Japón y China, países de los que provenían diversos productos que entraban de contrabando al país y eran adquiridos por las familias adineradas de la época.

De tal forma, la imagen sería comprada por una persona rica del centro del país, que presuntamente la donaría a alguna iglesia, o bien, para una capilla particular; sin embargo los mercaderes que se encargarían de su traslado y de efectuar la operación comercial, se enfrentarían a unos bandoleros, por lo que antes de ser atacados, tratan de ocultar la mayor parte de la mercancía, entre la que se encontraba el Santo Cristo, que es enterrado en las inmediaciones de la comunidad de Huajoyuca, donde permaneció hasta que fue encontrado por las personas del lugar, ya que quienes lo transportaban murieron al ser asaltados.


Incluso, los habitantes de la población platican de otros tesoros enterrados en la zona y que ven arder cada 24 de junio “Día de San Juan”, los que al parecer pertenecieron a estos mismos mercaderes.

La venerable imagen recibe el nombre de “Señor de Huajoyuca” y es adorado en la población hasta que se plantea su traslado a Tepexi, que es la cabecera municipal, por lo que se organiza una procesión para tal evento y es colocado en el altar principal de la Parroquia en sustitución de Santo Domingo de Guzmán, hasta entonces patrón y protector de los tepexanos.

Sin embargo, según se cuenta, en los primeros traslados gran sorpresa se llevarían los fieles, pues al día siguiente de esto, la imagen ya no se encontraba en la iglesia principal, se había regresado a Huajoyuca. Esta situación, se dice, no ocurrió solo en una ocasión, fueron varias veces.


Por ello las autoridades eclesiásticas recomiendan la construcción de una capilla adyacente a la parroquia, y es hasta entonces cuando logran que se quede el Santo Cristo.

La fe hacia el Señor de Huajoyuca crece en la región, y más allá, pues llegan a adorarle del resto del Estado y de distintas partes del País, sus milagros son reconocidos y las personas llegan a agradecerle cada primer viernes de cuaresma, día que se dedica a su festividad.

Las leyendas que se cuentan son muchas y cada quien su versión, de acuerdo a como sus abuelos se las relatan, en lo personal recuerdo que mi tío abuelo, Federico Miranda Tobón, descansando a la sombra de un aguacate decía: “Cuando era niño escuché pláticas de personas mayores, que hablaban que durante la revolución se aparecía un hombre a caballo que repartía agua y armas a los tepexanos que peleaban al lado de los zapatistas y cuando los contrarios lo seguían para saber quién era, decían que desaparecía al entrar a la capilla del Señor de Huajoyuca, y otros aseguraban que cuando el jinete se veía en las batallas, el altar estaba vacío, por lo que sin duda, decían era el Santo que salía a ayudar a su pueblo”.


En alguna ocasión, platican las personas que se encargan de su cuidado, en las vísperas de la festividad tenían que trasladarlo de su capilla a la iglesia principal, para esto al cargarlo evitan hacerlo directamente, por lo que utilizan algunos lienzos blancos, pero alguien no quiso, y al tratar de cargarlo fue tanto el peso que aumentó, que no aguanto ni siquiera a moverlo.

Entre las devociones al Señor de Huajoyuca, está la de llevarlo en procesión a los campos de cultivo, previo al inicio de la siembra, con lo que se busca pedirle una buena cosecha para el año, a la vez que se recuerda la ruta por la que se le traslado de Huajoyuca a Tepexi.

Aunque la más importante e impresionante es la que se realiza al día siguiente del miércoles de ceniza y que culmina el primer viernes de cuaresma.


El pueblo de Tepexi en ese día manifestará así su unión en torno a su Santo Patrón, porque no importará que tan lejos esté un tepexano, es la fiesta del Señor de Huajoyuca y tendrá que llegar a su tierra.

No solo dará gracias al Señor, aprovechará para estar con su familia y saludar a sus amigos, a quienes no volverá a ver hasta el próximo año.

LA FERIA DE TEPEXI

La procesión término, es ya viernes de cuaresma, al medio día el Señor Arzobispo ofrecerá la solemne misa de la festividad, donde se realizarán confirmaciones y primeras comuniones, por lo que habrá de visitar a los compadres a eso de la hora de la comida, como quien no sabe. Luego el tradicional jaripeo, dar la vuelta por el zócalo y la plaza, donde compraremos fruta de temporada, claro, de la que se da aquí en la región.

También tomaremos nieve con pastelillos y nos subiremos a los juegos mecánicos que volverán hasta el próximo año.

El baile será por la noche, dos desveladas seguidas, pero no importa el sábado nos reponemos y el domingo continuamos, pues habrá que ir a la quema de los juegos pirotécnicos.

El lunes por la madrugada, cada cual regresará a sus actividades normales… Ya vendrá la próxima feria, y si Dios nos lo permite por aquí estaremos nuevamente.


Publicado con autorización del autor: Yirath A. Aguilar Miranda